Domingo 14 de septiembre
… en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará… (v. 11).
| La escritura de hoy: Isaías 40:10-11, 29-31 | Lisa M. Samra escribe: |
Sentada en la unidad de cuidados intensivos neonatales del hospital, visité a una madre mientras su bebé se acurrucaba contra su pecho. En este centro médico tecnológicamente avanzado, los médicos habían «recetado» algo de muy baja tecnología para mejorar la salud del bebé: la mamá debía pasar largos ratos abrazando a su hija.
No hay nada como el amor y la compasión de un progenitor para brindar consuelo sanador a un niño. Vemos esta poderosa imagen en la descripción del profeta Isaías respecto a Dios con su pueblo.
Incluso después de profetizar el inminente exilio de la nación de Israel por haber rechazado a Dios (Isaías 39:5-7), Isaías recalcó al pueblo que Él seguía amándolo y que siempre le proveería. La tierna compasión y el cuidado seguro de Dios se manifiestan en la hermosa metáfora en la que se lo describe como un pastor que, al igual que un padre amoroso, reúne sus ovejas «en su brazo» y las lleva «en su seno» (40:11).
La presencia de Dios nos da paz y protección, y nos recuerda que Él nos lleva cerca de su corazón, como un recién nacido con su madre. Como Él «da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas» (v. 29), el consuelo sanador del Espíritu nos permite afrontar los retos de cada día.
Reflexiona y ora
¿Qué te viene a la mente cuando piensas en el amor de una madre por su bebé recién nacido? ¿Cómo te ha fortalecido el cuidado protector y amoroso de Dios?
Padre, gracias por tenerme cerca de tu corazón.
Lunes 15 de septiembre
… id, y haced discípulos… (v. 19).
| La escritura de hoy: Mateo 28:16-20 | Patricia Raybon escribe: |
Al principio de la temporada de baloncesto, el entrenador de la escuela de nuestro barrio intentaba convencer a sus jugadores de arriesgarse a tirar a la canasta. «¡Tiren!», suplicaba desde el costado. Sus jugadores se pasaban la pelota o driblaban. A mitad de la temporada, la mayoría dejó sus dudas e intentó lanzar el balón para encestar. Pero «lanzarse» marcó la diferencia. Al intentarlo —aunque a menudo no dieran en el blanco—, aprendieron a ganar.
Jesús nos enseña a abandonar la duda para obedecer su llamamiento de hacer discípulos: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado» (Mateo 28:18-20).
En la práctica, esto puede significar salir de nuestra comodidad para compartir nuestra historia de lo que Dios hizo por nosotros. O involucrarnos en la vida de nuestros vecinos, mostrándoles el amor de Jesús. Estos enfoques funcionan, pero solo si nos lanzamos y los probamos.
Por sobre todo, vamos con la autoridad de Jesús a intentar lo que puede parecer difícil: hacer discípulos. No debemos temer. Jesús prometió: «he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (v. 20).
Reflexiona y ora
¿Qué temores y dudas tienes acerca de hacer discípulos? ¿Por qué? ¿Cómo puedes obedecer el llamamiento de Cristo?
Padre, ayúdame a hacer discípulos.
Martes 16 de septiembre
No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal (v. 21).
| La escritura de hoy: Romanos 12:14-21 | Winn Collier escribe: |
El doctor Dolittle, el médico ficticio que conversa con los animales, ha deleitado a muchos a través de libros, películas y obras de teatro. Sin embargo, pocos saben que el autor, Hugh Lofting, les escribió los cuentos de Dolittle a sus hijos desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Como la guerra era demasiado horrible, escribía e ilustraba cuentos para contrarrestar el horror de la guerra.
Es inspirador ver a una persona enfrentar las fuerzas amenazadoras que parecen demasiado poderosas. Admiramos este valor resistente porque tememos que triunfen la injusticia, la violencia y la codicia. A veces, tememos que el mundo sea «vencido de lo malo» (Romanos 12:21). Y estos temores son fundados si se nos deja librados a nuestros propios recursos. Pero Dios no nos ha dejado solos. Nos llena de su poder divino, nos pone en acción y nos llama a vencer «con el bien el mal» (v. 21).
Cada uno de nosotros vence el mal con el bien que Dios ha puesto en nuestro corazón. Algunos escriben bellas historias. Otros se ocupan de los pobres. Algunos reciben gente en sus hogares. Otros comparten la historia de Dios a través de la música, la poesía o la conversación. Llevamos su bondad y su paz al mundo de muchas maneras (v. 18), venciendo el mal a nuestro paso.
Reflexiona y ora
¿Dónde ves que acecha el mal? ¿Cómo puedes contribuir a vencer el mal con el bien?
Dios, ayúdame a vencer el mal con el bien.
Miércoles 17 de septiembre
… el Espíritu del Señor vino sobre él… (v. 10).
| La escritura de hoy: Jueces 3:7-11 | Karen Huang escribe: |
La muerte de su esposo inició un período de transición para Nora. Se hizo cargo de su negocio de ferretería y cuidó sola de sus tres hijos. «Sé fuerte», le decían a menudo sus amigos. Pero ¿qué significa eso? —pensaba ella—. ¿Que debo cumplir sin falta con mis responsabilidades?
Dios le dio grandes responsabilidades a Otoniel en una época de transición para Israel. Como disciplina por la idolatría de la nación, Dios los había entregado «en manos de Cusan-risataim […]; y sirvieron los hijos de Israel a Cusan-risataim ocho años» (Jueces 3:8). Bajo el cruel rey de Mesopotamia, los israelitas «clamaron […] al Señor», y Él les «levantó un libertador» (v. 9): Otoniel, cuyo nombre significa «la fortaleza de Dios».
Como primer juez de Israel, Otoniel no tuvo ningún predecesor que lo ayudara. Este líder militar tenía que guiar a los israelitas para que volvieran a vivir su pacto con Dios y defenderlos de sus enemigos. Pero como «el Espíritu del Señor vino sobre él» (v. 10), triunfó. Con la fortaleza de Dios sosteniendo el liderazgo del juez, «reposó la tierra cuarenta años; y murió Otoniel» (v. 11).
¿Cómo podemos «ser fuertes» de verdad? Al saber que no somos fuertes y confiar en que Dios nos dará su fuerza. Nos basta su gracia, pues su poder se perfecciona en la debilidad.
Reflexiona y ora
¿Cómo has intentado «ser fuerte»? ¿Cómo influye la historia de Otoniel en tu comprensión de la fortaleza?
Padre, que pueda descansar en tu fuerza.
Jueves 18 de septiembre
¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío (v. 11).
| La escritura de hoy: Job 41:1-5, 10-14 |
Hace años, llegó a mi buzón un paquete de mi mejor amigo y sonreí. Joe a veces me envía cosas inesperadas. Adentro, había un diente de tiburón de doce centímetros de largo.
La carta de Joe explicaba que era un diente fosilizado de un tiburón prehistórico, un megalodón, muchas veces más grande que un gran tiburón blanco. Intenté imaginarme lo grande que tendría que ser la mandíbula de un pez para contener hileras de dientes como este. ¡Qué criaturas magníficas habrán sido!
Las Escrituras no mencionan megalodones. Pero en el libro de Job, Dios describe una bestia marina llamada leviatán. Job 41 detalla su impresionante contextura. «No guardaré silencio sobre sus miembros, ni sobre sus fuerzas y la gracia de su disposición», le dice Dios a Job (v. 12). «¿Quién abrirá las puertas de su rostro? Las hileras de sus dientes espantan» (v. 14).
¿La respuesta? Solo el creador del leviatán. Y aquí, Dios le recuerda a Job que, por grande que sea esta bestia, no es nada comparada con su Creador: «Todo lo que hay debajo del cielo es mío» (v. 11).
Ese megadiente está sobre mi escritorio; una muestra de la majestuosidad y creatividad de nuestro Creador. Y ese insólito recordatorio del carácter de Dios me reconforta cuando siento que el mundo podría tragarme.
Reflexiona y ora
¿Cómo te recuerdan ciertos aspectos de la creación la naturaleza poderosa y creativa de Dios? ¿Cómo te anima su obra en la creación?
Padre, ayúdame a confiar en ti cuando la vida me resulte abrumadora.
Viernes 19 de septiembre
El que […] confiesa [sus pecados] y se aparta alcanzará misericordia (v. 13).
| La escritura de hoy: Proverbios 28:13-14 | Jennifer Benson Schuldt escribe: |
Cuando se me formó una mancha irritada en la piel cerca del ojo, utilicé maquillaje para cubrirla. Esto mantuvo mi problema en secreto un tiempo. Sin embargo, la mancha no desapareció y supe que necesitaba atención médica. La mañana de la cita con el médico, no me maquillé. Quería que viera bien el problema y lo tratara para que pudiera curarse.
¿Alguna vez has intentado ocultar un problema de pecado? Tal vez seas consciente de que alguna acción o pensamiento te está controlando, pero has evitado orar por ello o mencionárselo a amigos y familiares. Tal vez pienses que no es para tanto porque muchas otras personas enfrentan problemas similares. Pero es imposible prosperar espiritualmente cuando el pecado ensucia nuestras vidas. Como dice Proverbios 28:13: «El que encubre sus pecados no prosperará». Felizmente, el versículo continúa: «mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia» (v. 13).
Puede ser difícil admitir que ciertas prácticas son erróneas. Sin embargo, la bondad de Dios facilita el proceso de humillarnos. Cuando recibimos el poder del Espíritu de Cristo en nuestra lucha, podemos rechazar el mal que nos tienta (Gálatas 5:16-17, 22-24). Si Dios nos guía, el cambio es posible, ¡y nuestra salud espiritual merece el esfuerzo!
Reflexiona y ora
Cuando consideras confesar el pecado, ¿por qué te alienta el amor eterno de Dios? ¿Cómo puede engañarte el enemigo en tu lucha contra el pecado?
Dios, ayúdame a entregarte las áreas de pecado de mi vida.
Sábado 20 de septiembre
La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma (v. 7).
| La escritura de hoy: Salmo 19:7-14 | Brent Hackett escribe: |
El 22 de septiembre de 1959, apareció un artículo devocional en Nuestro Pan Diario escrito por el Dr. M. R. DeHaan. Escribió sobre cómo añoraba una caja de palomitas confitadas Cracker Jack. Su intención era relacionar esto con el anhelo de las Escrituras. Pero, para su sorpresa, unas semanas después, empezaron a llegar a su oficina cajas y cajas de palomitas Cracker Jack. Su deseo de esta golosina fue satisfecho por los fieles lectores de su devocionario.
Es muy fácil descuidar la práctica de la inmersión regular en las Escrituras. Por eso, necesitamos anhelar algo «más [dulce] que miel» (Salmo 19:10). El salmista David nos anima a saber que la Palabra de Dios es «perfecta, que convierte el alma»; es «fiel» y llena de sabiduría (v. 7). Explica que «los mandamientos del Señor son rectos, que alegran el corazón» (v. 8).
El Dr. DeHaan animaba a los lectores a hacer de la interacción con las Escrituras un hábito, algo que anhelaran cada día, igual que las palomitas dulces. También para nosotros es vital desarrollar el hábito de meditar y reflexionar sobre la Biblia, y responder a sus verdades. Mientras Dios nos ayuda, seamos como David, que dijo: «Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti» (v. 14).
Reflexiona y ora
¿Cuán «dulce» es la Biblia para ti cada día? ¿Cómo puedes compartir con los demás que las Escrituras son más preciosas que el oro?
Señor, gracias por tu Palabra porque me señala a Jesús.
Domingo 21 de septiembre
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (v. 1).
| La escritura de hoy: Romanos 5:1-11 | Karen Pimpo escribe: |
Cuando acompañé a mi amiga al salón de belleza en su cumpleaños, nos encantaron las atenciones que recibimos. Una música relajante y un asistente personal nos dieron la bienvenida al spa tranquilo y con luz tenue. Toda la experiencia fue calma y reparadora. Sin embargo, tuve que reprimir una risita al ver un cartel en una mesa que afirmaba: «Esta línea de cuidado capilar te da más que un cabello bonito… te da paz mental».
Sabemos que los productos capilares no aportan una paz duradera, pero a menudo nos conformamos con un alivio temporal cuando nuestro mundo es estresante. En realidad, la paz verdadera no viene de algo sino de alguien. El apóstol Pablo declara: «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Romanos 5:1). El pecado nos separa de Dios, pero el sacrificio expiatorio de Cristo nos abre un camino para relacionarnos con Él (5:9-10). Jesús ofrece paz para hoy y para la eternidad: «entrada por la fe a esta gracia», «la esperanza de la gloria de Dios» (v. 2) y esperanza a pesar del sufrimiento terrenal (vv. 3-4). La paz con Dios es más que un sentimiento; es un regalo que recibimos por la fe en Jesús. Su paz está a nuestra disposición: en un salón de belleza o en un hospital, en momentos de serenidad y de caos.
Reflexiona y ora
¿Cuándo te sientes tentado a buscar una circunstancia pacífica más que la paz con Dios? ¿De qué manera el recuerdo del sacrificio de Jesús te permite descansar hoy en Él?
Jesús, gracias por darnos paz a través de tu propio sacrificio.